5.9.05

Sobre el dolor


Cuando sientes que has perdido la sensibilidad, cuando has perdido tu lado humano y primitivo, necesitas recurrir a algo que te recuerde que aún sigues vivo. Es entonces cuando tratas de sumergirte en el dolor humano y clavar tus manos en las entrañas de una vida agonizante en la que todos hemos sido lastimados. Cuando decides asistir a lugares en donde el dolor es lo único que se percibe, se voltea hacia el mundo interno, y se descubre que nuestro tormento no es tan grande.

El fluir de la conciencia


El tiempo visto como factor que altera la conciencia atormenta la existencia cuando ésta trata de escapar, de escurrirse en un momento que nunca sucede porque sucede cuando está ocurriendo y al decir presente el pasado ha tomado su lugar. Es una lucha constante contra el tiempo que va matando la existencia del ser. De ese pasado que aniquila y de ese futuro que es incierto y al mismo tiempo es exasperante. No hay forma de congelar el instante, de capturar el momento como la cámara fotográfica al abrir el obturador y fijar una imagen en un trozo de tiempo, en un solo pedazo de papel.
Como bien dijo Clarice Lispector en su libro Agua Viva, “El presente es el instante en que la rueda del automóvil en alta velocidad toca apenas el suelo. Y la parte de la rueda que todavía no tocó, ya tocará el suelo en un inmediato que absorbe al instante presente y lo torna pasado”.
La conciencia es la llave que nos introduce a un plano lleno de imágenes que surgen al evocar palabras. Através de las cuales se van formando ideas y a través de estas imágenes que evocan una nueva realidad.
El instante es escribir, dejar que tu mano traduzca las ideas de tu mente. Es el acto de dar vida y quitarla al dejar de escribir.

2.9.05

Vouyerismo y realidad

El vouyerismo, es el fenómeno respuesta a una sociedad enferma de teatralidad. Es reacción de una realidad carente de sentido. Vivimos inmersos en una sociedad que reclama realidad en las acciones y que por lo tanto busca el escape en su mirada como ventana que se asoma al paisaje de la realidad última. Somos los creadores del vouyerismo responsivo a la falsedad. El vouyerismo es entonces aquel fenómeno que nosotros como simples mortales experimentamos cada vez que miramos por puro placer.
Es el resultado de una sociedad que experimenta la falta de experiencias reales debido a la teatralidad de la vida cotidiana. Vivimos con la sensación de que todo lo que nos rodea es parte de una gran obra de teatro, hermosa u horrenda pero al fin y al cabo montada sobre un escenario que dista mucho de ser la vida real pero que a la vez forma parte de ella. Esta paradoja nos sitúa en una situación confusa ya que nos sentimos espectadores y actores al mismo tiempo, pero cualquiera que sea nuestro papel sabemos que vivimos dentro del teatro. El teatro representa lo que hay en el mundo real solamente que es la exageración del mismo.
El mirar es el arma con que arrebatamos o pretendemos arrebatar lo que es el otro. Y el mirar nos da la posibilidad de desnudar, de quitar el velo que existe sobre los actores sociales. Es por eso que la mirada se nos ha presentado como un escape a la teatralidad y a la falacia de la vida cotidiana. Con la mirada pretendemos desnudar todo lo desnudable y es así como nos convertimos en los jueces de la realidad.

1.9.05

Sobre realidad virtual

¿Qué es realidad? ¿Lo que existe, lo que es tangible o simplemente lo que experimentamos?
Tal vez la respuesta no es clara porque ha nacido una nueva realidad, la realidad virtual. Y lo virtual ¿es algo ficticio?, ¿algo que por su intangibilidad no existe? Entonces, ¿no se contraponen estas dos palabras? Entramos entonces en la discusión sobre cuál es el mundo real y cuál el ficticio, y cómo las fronteras de ambos se tocan. Los dos conceptos son polos opuestos, sin embargo son un solo mundo. Y a pesar de ser dos extremos, la línea de división entre uno y otro es muy delgada, tanto así que se pueden trastocar.
El hombre crea la tecnología, pero la tecnología lo confronta, lo sacude y saca de si lo que aparentemente se había perdido. El mundo físico crea al mundo virtual, y el mundo virtual cuestiona al mundo físico y lo remedia. El mundo virtual afecta nuestra manera de percibir al mundo físico; si juntamos nuestras experiencias en el mundo físico y el virtual, estos son indiferenciables. Es igual que Vietnam, en el ejemplo de Baudrillard "en una guerra simulada, la gente que muere, muere realmente" ¿dónde está entonces el simulacro? Cuando los efectos son reales, nada es simulación. Lo que se genera en un mundo, se genera inmediatamente en el otro porque aunque se bifurcan, no se separan.
La virtualidad se ha vuelto realidad y el mundo físico le abre las puertas al mundo virtual para que ambos se conjuguen en un punto en el que ya no es válido llamar mundo real a ninguno de los dos.