10.5.10

Fuiste de 10

Sólo puedo decir que fuiste de 10. Felicidades a ti por todo lo que fuiste y felicidades a mí porque tengo mucho que festejar. Me siento orgullosa y afortunada de que hayas sido mi ma.

7.5.10

El porqué de mi tatuaje

Siempre tuve miedo al dolor. El asma me mantenía un poco estática de niña. Si se me ocurría correr terminaba tirada en algún sillón tratando de jalar todo el aire que podía, entonces prefería no correr y sentarme a ver un cuentito o algo que no implicara mucho esfuerzo físico. El miedo a la falta de aire nunca se fue, aún vive en mí. Nunca he corrido.
La extrema precaución que tuve llegó a tal grado que no sufrí nunca un rasguño, cortada, fractura, mordida de perro, piquete de araña, etc. En pocas palabras; a mis casi 30 años, no tenía una sola cicatriz en el cuerpo. Ni una leve marca circular que señalara que alguna vez tuve varicela, y esto último se debe a que mi mamá me rociaba de polvo de arroz y me prohibía rascarme para que no me quedara huella alguna.
No deseo tentar a la suerte ni reclamar una herida que nunca llegó a mí, pero he estado pensando mucho en las cicatrices y lo que representan. He vivido rodeada siempre de gente con grandes cicatrices; empezando por Chema, mi hermano, él tuvo como 300 descalabros, otras tantas fracturas, y no podré olvidar el día que saltó de su avalancha porque se iba a estrellar y mejor decidió aventarse al pavimento y rasparse todo el brazo. Dany, mi gran amigo aventurero con una gran cicatriz en la mano por estar jugando con un sable. Luis Alberto, mi primo, con el rastro de que algún día trajo cuetes en una de las bolsas de sus jeans, y estos se prendieron cuando el se cayó. Lu, mi compañero de vida, fue mordido por un pastor alemán que lo arrastró hasta lastimarle gravemente la pierna. Mi mamá, mi amiga del alma..con una cicatriz de la que no pretendo hablar y también con las manos llenas de cortatidas que me recordaban que siempre que andaba por la cocina, le brincaba el aceite, un cuchillo infame la cortaba, o el sartén salía volando y se estrellaba contra las cosas (ja, pero esa es otra historia). María, mi amiga de la infancia; cicatriz provocada por una niña hermosa que anunciaba llegar provocando preclamsia. Aris, cicatriz provocada por otra niña encantadora con flojera de voltearse para poder salir. En fin.... miles y miles de cicatrices provocadas por historias que nos llevan a tantos lugares como significados. Y yo, el mapa sin pintar, así me sentía. Sé que he vivido grandes historias que han dejado huella en el gran mapa mental que cargo desde varias vidas atrás, pero mi cuerpo permanecía como la nieve cuando no ha sido pisada.
La nieve blanca.... hasta que....llegó la herida. La herida primera, la herida profunda, la herida que no me deja de picar, la herida que no sólo podría quedarse en el mapa mental. Sufrí una herida tan y tan densa, profunda, ¿injusta?, indescriptible, aniquilante, estremecedora, shaking, shock, herida que deja una marca que ni todo el cuerpo alcanza como lienzo.....mi madre, perdí a mi madre y sentí por primera vez el dolor. Dolor que antes confundía con sensasiones de malestar. 2010, conocí el verdadero dolor. Ese que bloquea y te hace desmayar. Ese que te duele cuando se empieza a cerrar la herida...ese dolor. Pero mi cuerpo seguía intacto. Algunos kilos de menos y otros de más, ojeras profundas, ojos llorosos, pero la piel, como un lienzo sin pintar. Y pensé...¿qué se dirá de mí si alguien encontrase este cuerpo y fuera posible mantenerlo? No habría rastros de ese caminar sobre la nieve. Y decidí, quiero una cicatriz, tan profunda que no pueda desaparecer, que sea negra sobre mi piel blanca, que el agua y el tiempo no puedan borrar. Quiero exponerme a una herida de forma voluntaria. Una herida que provocó mi primera cicatriz, cicatriz que será testigo de la sensación que viví y que estoy viviendo. Y esa es la razón, decidí tatuarme un recuerdo, una palabra; "mamá", decidí llevar la herida, decidí llevar el recuerdo, decidí llevar la palabra por siempre y para siempre en mí. El día 23 de enero me accidenté, estuve en coma tal vez, en shock, y esperé, esperé el 30 de abril para que la cicatriz saliera a la luz. Hoy puedo decir que mi cuerpo ya no es un lienzo sin pintar. Hoy llevo la historia que decidí pintar y grabar. Un recuerdo de amor y dolor que no se podía quedar sólo en la mente. Decidí llevarte conmigo y meterte tan dentro de mí que........
Esta es la primera página de mi cuaderno llamado cuerpo. Sé y espero que muchas historias más se escriban sobre mí, pero quisé que este lindo cuento ocupará la primera página.

30.4.10

Los años que ya no cumpliste los llevaré en mí

Hoy como cada día del niño cumplías años. Hoy es el primero que ya no cumpliste. Y ¿por qué día del niño? porque aunque tu alma es anciana, tu personalidad era como la del sabio que tiene la capacidad de ser infante sin perder la madurez. Día del niño porque siempre viviste alegre, porque viviste rodeada de dulces, flores, música, sueños, fantasías, amor, inocencia y tantas cosas más que vienen a la mente cuando uno piensa en la palabra niño.
Hoy me felicito por haber sido tu hija. Hoy celebraré lo feliz que soy por haberte tenido, por haberte conocido. Las cosas no han sido fáciles, pero nunca lo son. Hoy ha sido el día más difícil desde que te fuiste, ya no puedo escribir más...................................te amo..........................te extraño más que nunca.

23.4.10

23 y con miedo de mayo

Imposible no escribir hoy, porque es justo cuando me ataca la nostalgia, la tristeza, el impulso de escribir. Van 3 y no sé cuántos más. A veces siento que ya han pasado años, a veces creo que fue ayer, pero lo terrible es cuando me toma por sorpresa la noticia. Aún tengo el impulso de marcarte para saber qué andas haciendo y es cuando el terrible dolor me asalta, como si se tratase de un palillo que entra en tu pecho y te deja el dolor de un camión chocando contra ti en medio de la calle.
Hoy comí con papá, necesitaba verlo y vino. El le está echando ganas pero está destrozado, y cómo no, no es para menos, no sabemos cómo vivir sin ti. Chema dice que le han robado el mes de abril, yo le tengo miedo a mayo y mi papá habla contigo por toda la casa. Y ahí estamos, continuando como nos lo pediste, cada quien con sus cosas pero de otro modo y es que no se puede ser el mismo.
Encontré una nueva actividad para distraerme, justo a la hora que termino de dar clases. Estoy viendo "Las Aparicio", una serie nueva con tintes blanquezcos, ya sabes, de mujeres profesionistas que se sienten fuertes y no paran de trabajar, de esas que se sienten que le rompen la madre al mundo y que lo van a cambiar pero en el fondo siguen siendo unos corazones de pollo, doblegadas al verdadero amor. Entonces ahí estoy todas las noches y no me pierdo ni un capítulo, pero me choca algo, me aterra algo a decir verdad, y es que estamos en abril, mes que antes era mucho para mí, pero ahora anuncia la llegada de un mes que nunca me molesto hasta ahora. A todos los programas les suceden los comerciales y te imaginarás que en este mes ya empieza la parafernalia del día de las madres y yo no sé ni para donde voltear. No quiero que llegue mayo, no quiero empezar a escuchar de festivales y cancioncitas. Tal vez en un par de años vuelva a gustarme el día, pero hoy no quiero a mayo, hoy le tengo miedo. Hoy quiero que ese día se pare el mundo, y yo sea la Mafalda que se quiere bajar. Quisiera brincarme el mes o que alguien sin hijos o sin madre me llevara a un lugar donde nadie me recuerde que se festeja. Me siento vulnerable......., pero también sé que no me puedo estar saltando los 23, ni abril, ni mayo ni la Navidad, pero sólo por este año quiero una tregua. Me declaro culpable, no se enfrentar todavía mi dolor. Sé que sueno triste y lo estoy pero me encuentro de pie, luchando por ser la mujer que siempre te gustó ver. Me desespero, lloro, berreo, pero también me río, tomo chelas y bailo como tú.
Te llevo a todos lados, te siento en todos lados y ya empecé a escuchar los mensajitos que ni tan sutilmente me mandas. Te haces presente que hasta asustas pero no sabes cómo lo disfruto. No me dejas llorar, siempre que empiezo a llorar, alguien me interrumpe con alguna de tus frases predilectas y se qué eres tú. No dejes de hablar aunque me asustes porque el simple hecho de saber que eres tú me llena el hueco que traigo en el corazón.
Ya me voy, hoy ya terminé de trabajar pero es 23 y tenía y quería hablar. Me voy con una sonrisa de princesa encantada, me voy con el ritmo de salsa en los pies, me voy con lo que eras y para lo que eras, con lo que te gustaba ver en mí, porque como tu decías "cuando más mal te sientas, demuestra lo mejor que estás". Te amo aquí y allá donde estás.

15.4.10

La última tentación

Me tomó algunos días poder volver a escribir y es que entre el trabajo, las clases y la vida en pareja, a veces resulta difícil encontrar un momento para pensar y traducir los pensamientos en palabras que resulten comprensibles para los demás y que signifiquen algo.
Por fin hoy tuve las ganas más que el tiempo de sacar de mi cabeza tanta información que he venido guardando. Mi lindo hermano me comenta que por qué voy a escribir un suceso ocurrido en semana santa en estas fechas, pero esa fue la razón. Al menos no lo estoy haciendo en Navidad. Pero bueno, sin más preámbulos, esta es la historia.

Fui invitada a pasar el jueves y viernes santo a Chilapa Guerrero. Mi idea era descansar unos días y nunca pensé encontrarme con lo que viviría ese fin de semana. Puedo expresar que fue un reencuentro con mis creencias y tradiciones y sin duda una vuelta al pasado. Resulta que en este lugar las tradiciones se viven y se actúan a flor de piel. El jueves santo me tocó presenciar una representación de la última cena en la plaza central. Ahí estaba Jesús con María Magdalena y sus 12 discípulos. Los actores siguieron al pie de la letra las santas escrituras y debo confesar que aunque no soy la más mocha hay una fascinación de mi parte hacia esta historia que toca puntos sensibles de mi ser. Dentro del transcurrir de dichas escenas, que todos conocemos, hubo una en especial que tocó las fibras más vulnerables en este momento de mi vida. Como muchos de ustedes saben, hace poco perdí a mi madre y sin afán de clavarme en el dolor que aún no se enfrentar, recuerdo un día de mucho dolor en donde, mi madre, creyente y mocha de corazón, me miró fijamente y me dijo "Hija yo no entiendo por qué estoy aquí, siempre he sido buena y he creído en Dios, y sin embargo aquí estoy, sin poderme ir, ya no sé en qué creer o qué hice mal"...........triste, pero así fue. Y me dije a mí misma, cómo es posible que una mujer tan llena de fe, se pregunte estas cosas, a lo que sólo pude contestarle "ma, hay cosas que no nos vamos a poder explicar hasta que pase el tiempo y aún así no creo que sean comprensibles para nosotros. No sé lo que sientas ni estoy en tu lugar, pero ya estás muy cerca del final, no te caigas antes de cruzar la meta" Eso fue lo único que se me vino a la mente, pero la realidad es que tuvo un momento de duda dentro de su fe debido al dolor que experimentaba. Horas y días después siguió apretando en su mano aquel rosario que Chema le había traído del Vaticano. Nunca dejó de rezar y hasta el último momento todos, incluyendola le pedimos a Dios. Pero ahora que estaba en Chilapa viendo a Jesús en el monte de los olivos, antes de su aprehensión, hice clic con mi propia historia. No recuerdo las palabras textuales pero el contexto sí. Jesús como hombre, cercano a su muerte le preguntaba a Dios por qué le había tocado ese camino tan difícil. No sabía si seguía escuchando a Dios, tenía miedo. Al otro día, en  la cruz, Cristo expresaba "Padre mío, ¿por qué me has abandonado?". He aquí la tentación de un hombre de fe. El hombre más cercano a Dios, sintiendo su muerte lanzó esta pregunta que mostraba su humanidad y después, justo en el momento de su muerte expresa "en tus manos encomiendo mi espiritú".... Yo, estaba en el monte de los olivos presenciando la muerte de Jesús, yo estaba recordando a mi madre, mi piel estaba completamente erizada y solo momentos después pude recordar que estaba en medio de una plaza pública en un pueblo guerrerense. Ya tenía un tema para mi blog, no sé si logré expresar en estas líneas la emoción que viví pero es algo que no quería dejar pasar. Viví un momento de esos que tocan el alma y pasan en cuestión de segundos pero sabes que han dejado una marca en lo más profundo de tu creer y tu sentir.
Ese fin de semana estuvo lleno de tradición, el olor a incienso y a vela todo el tiempo, las mujeres caminando con rebozos negros que cubrían sus cabezas mientras sostenían una vela y caminaban horas en procesión acompañando a la virgen en su dolor. Era difícil para un ser tan fantasioso como yo no imaginar que caminaba por las calles de Jerusalén. Decidí vivir la tradición y hubo momentos que sentí en verdad que estaba sufriendo la muerte de Cristo, pero también pensé mucho que quería vivir un duelo, que quería que mis lágrimas por la emoción del momento se confundieran con las lágrimas por la muerte de mi madre. Yo no sabía por qué me emocionaba ni por qué lloraba pero comprendí que tuve que ir a Chilapa a entender más sobre la muerte, más sobre mí y a comprender cada vez menos "las trampas de la fe".

26.3.10

Lo que los hombres realmente desean

Ay lo que los hombres realmente desean. Esa lucha entre lo que dicen desear y lo que realmente quieren.
Los tiempos han cambiado pero la naturaleza no. Muy dentro de nuestro ser mujer existe un deseo inherente de protección. Queremos amar a nuestros hombres, consentirlos, abrazarlos y procurarles todo el amor y ternura que por esencia portamos, pero nos gusta también que nos cuiden, que nos protejan, que nos atiendan. En fin, lo mismo de siempre, sólo que ahora disfrazado. Las mujeres ahora trabajamos, nos cansamos y lo que menos se nos antoja es fungir como las protectoras del hogar y las chefs de nuestras cocinas, misión que siempre se nos ha encomendado.
Se supone que los hombres entienden y asimilan ese nuevo rol de la mujer profesionista pero no es del todo cierto. Muy abajo de ese nuevo hombre evolucionado existe un verdadero machista que no sólo quiere lo que eramos si no que le agreguemos las nuevas funciones al papel anterior. Quieren una teibolera disfrazada de mucama. Una mujer increíblemente sexy, con tetas perfectas, que les planche, les lave, les cocine, cuide a sus hijos, que nunca se canse, que siempre tenga una sonrisa plantada en el rostro, pero también que trabaje y aporte al hogar sin descuidar las piernas para que no se nos llenen de celulitis, ¿por qué no?, a fin de cuentas somos como mujeres supermaravilla que todo lo podemos. Y el nuevo rol nos exige ser madres, amigas, table dancers, psicólogas, adivinas y hasta videntes. Ufff no quiero sonar a libro de autoayuda o de superación pero soy una mujer que vive en una época bastante dificil. Decidir entre casarse o no casarse, entre tener hijos o no, entre lavar un traste o echarse una chela. Me toco a mí y a todas las mujeres de mi generación. Yo recuerdo que mi santa madre todavía pertenecía a la generación de mujeres de la escuela anterior como que queriendo destaparse, pero es hasta esta generación donde se nos puso todo en frente. La época de las decisiones difíciles. Estamos en el umbral de querer ser princesas y vivir el cuento que todas las noches nos leían o bien, ser las primeras en saltar del barco y decir noooooooooo. ¿qué hacer? qué dilema este... Irnos por el santo camino derechito de la abnegación; ser profesionistas y demandar que también se nos atienda cuando llegamos cansadas con una rica cena, una buena copita de vino  y un masajito; o mezclar la primera con la segunda. Al parecer tenemos varias opciones pero lo cierto es que ninguna nos queda o más bien ninguna complace a nuestros hombres porque a su vez ellos luchan entre querer a la mujer madre que conocen y la mujer que tienen plantada en su casa y que ellos ven como el monstruo que se les quiere subir a las barbas. Hasta cierto punto es comprensible esta postura porque como muejeres que trabajamos a la par o en algunas ocasiones hasta más, no nos sometemos, no nos callamos y exigimos también. Nadie ya nos mantiene, entonces, ¿por qué callar? ¿por qué someternos? pero tampoco podemos presentarnos tan dominantes y agresivas, si no entender que ambos pasamos por un proceso evolutivo difícil en donde la mejor opción es ser honestos e identificar el terreno que estamos pisando. Ni somos las mujeres sumisas y recatadas, ni tampoco queremos perder la protección de nuestros machos por ser liberales y trabajadoras. Y ellos ya no son los únicos proveedores que antes eran, pero tampoco queremos que nos dejen de cuidar las espaldas. Así que más vale que ambos generos cooperemos sobre todo definiendo los nuevos roles que mostraremos a nuestros sucesores.

23.3.10

Otra vez 23

Han pasado ya dos meses. Hoy otra vez el 23 choca contra mi frente y me hace pensar que ya pasaron 60 días y poco a poco se va liberando el dolor. Pareciera que en algún momento tanto dolor se encapsuló porque de otro modo nos hubiera provocado un daño letal, pero ahora, poco a poco se le ha ido cayendo el excipiente cbp y las pequeñas particulas de dolor se han ido liberando tocando las paredes de mi piel. Llega la náusea sartreana, llega el abismo, llega la realidad. Ya no estás, pero existes. 23, qué día. Poco a poco comienzo a darme cuenta que te perdí, que ya no podré verte, que no me di cuenta que llegaría este día y que no sabría qué hacer y cómo hacer para que no duela. Seguramente existe por ahí algún paracetamol que cure también este dolor pero por lo pronto estoy en un shock que poco a poco deja de ser shock para convertirse en los resagos que se guardan bajo el mecanismo de defensa. Pasan los días y lejos de doler menos, cada día duele más, cada día es más pesado, cada día es un día más de tan dura realidad. Hoy no quiero 23, hoy quisiera que al 22 le siguiera el 24, quisiera arrancar de mis calendarios el 23, sólo dejaría mi año 23, año en que sí te tuve. Ciao belleza.

19.3.10

Panacota de manzanilla

Ma ¿quieres que te invite una panacota de manzanilla?..., sí, de esas que nos gusta comer en el "Condesa DF"....Sí, donde podemos llevar a Torkilin........No sabes las ganas que tengo de decir esto, no sabes las ganas que tengo de ver tu cara después de que sacas la cuchara de tu boca y cierras los ojos.........mmmmmmmm la panacota de manzanilla del Condesa DF, sin duda el mejor postre, sabor increíble, pero lo mejor, cómo lo disfrutamos.
Hay tanto que decir y de pronto..........lágrimas...........silencio.
Hoy es uno de esos días que solía llamarte para que me dijeras que nada es tan importante y que nada vale tanto la pena para estar triste o llorar. Te extraño, extraño tus sabores, extraño tus olores, extraño tus palabras, extraño tus miradas, extraño las astorgas, los cafés, las hamburguesas de Rubens, las galletas de Garabatos.... la panacota de manzanilla.
No entiendo por qué te fuiste, no sé dónde buscarte, te siento y no te veo, te pienso y no te siento. Quiero un poco más de ti y sé que es imposible...........seguiré pensando que estás por ahí aunque sea sólo un misterio.
Te voy a invitar a comer panacota de manzanilla a deshoras; porque siempre que llegábamos no había, pero gracias a tus encantos nos la preparaban a la hora que fuera. Te voy a invitar a que sigas presente, te voy a invitar al resto de mi vida porque "contigo aprendí que" aunque viva rodeada de gente linda, "tu presencia no la cambio por ninguna".........un beso para ti princesa, en cada peca de tu linda cara.

18.3.10

Y llegó el 23 de enero...

Una fecha que nunca podré olvidar. Una fecha que llevaré tatuada en el alma, sin embargo, aprendí a manejar el dolor y creo que es porque siempre he pensado que existe algo más.
Llegué a este mundo un 27 de junio gracias a ella pero ya nos conocíamos de antes. Fuimos dos almas que se volvieron a encontrar y que se buscarán hasta la eternidad.
El 23 de enero de este año perdí a mi mamá. Fue víctima del cáncer y no pudimos luchar más. Se fue y dejo un gran hueco en mi vida y en mi corazón, pero a la vez dejo una luz en mi camino, un conocimiento que nada ni nadie más me podía dar.

14.1.10

El cáncer de la sociedad

Cuando escuchamos la palabra cáncer tantas y tantas veces durante nuestra vida, nunca se nos ocurre pensar el porqué de ésta terrible enfermedad, y no es hasta que un ser querido está muriendo de éste mal, que reflexionamos sobre su importancia en nuestra época actual, pero sobre todo en su génesis.
El día de ayer me enteré que después de varios años de estudios sobre qué es lo que provocaba el cáncer, se llegó a la conclusión que tanto ocólogos chinos y estadounidenses tienen pruebas científicas de que el cáncer puede ser causado en gran parte por estados emocionales del paciente.
Ahora que mi mamá lleva tres meses en cama, con náuseas, vómito y con una pérdida de peso impresionante tengo, como ustedes se imaginarán, una serie de ideas rodando en mi cabeza. Me siento agotada física y mentalmente, pero sobre todo confundida sobre el orígen de esta enfermedad y también poco comprensiva del mundo espiritual.
Ayer, al ir escuchando la radio me enteré de esta noticia sobre el orígen emocional del cáncer y tuve una pequeña luz. Para mí es importante compartir el mensaje de que cuidemos todo lo que sentimos pues no sabemos cuándo todo lo que guardamos se convertirá en una gran enfermedad.