26.3.10

Lo que los hombres realmente desean

Ay lo que los hombres realmente desean. Esa lucha entre lo que dicen desear y lo que realmente quieren.
Los tiempos han cambiado pero la naturaleza no. Muy dentro de nuestro ser mujer existe un deseo inherente de protección. Queremos amar a nuestros hombres, consentirlos, abrazarlos y procurarles todo el amor y ternura que por esencia portamos, pero nos gusta también que nos cuiden, que nos protejan, que nos atiendan. En fin, lo mismo de siempre, sólo que ahora disfrazado. Las mujeres ahora trabajamos, nos cansamos y lo que menos se nos antoja es fungir como las protectoras del hogar y las chefs de nuestras cocinas, misión que siempre se nos ha encomendado.
Se supone que los hombres entienden y asimilan ese nuevo rol de la mujer profesionista pero no es del todo cierto. Muy abajo de ese nuevo hombre evolucionado existe un verdadero machista que no sólo quiere lo que eramos si no que le agreguemos las nuevas funciones al papel anterior. Quieren una teibolera disfrazada de mucama. Una mujer increíblemente sexy, con tetas perfectas, que les planche, les lave, les cocine, cuide a sus hijos, que nunca se canse, que siempre tenga una sonrisa plantada en el rostro, pero también que trabaje y aporte al hogar sin descuidar las piernas para que no se nos llenen de celulitis, ¿por qué no?, a fin de cuentas somos como mujeres supermaravilla que todo lo podemos. Y el nuevo rol nos exige ser madres, amigas, table dancers, psicólogas, adivinas y hasta videntes. Ufff no quiero sonar a libro de autoayuda o de superación pero soy una mujer que vive en una época bastante dificil. Decidir entre casarse o no casarse, entre tener hijos o no, entre lavar un traste o echarse una chela. Me toco a mí y a todas las mujeres de mi generación. Yo recuerdo que mi santa madre todavía pertenecía a la generación de mujeres de la escuela anterior como que queriendo destaparse, pero es hasta esta generación donde se nos puso todo en frente. La época de las decisiones difíciles. Estamos en el umbral de querer ser princesas y vivir el cuento que todas las noches nos leían o bien, ser las primeras en saltar del barco y decir noooooooooo. ¿qué hacer? qué dilema este... Irnos por el santo camino derechito de la abnegación; ser profesionistas y demandar que también se nos atienda cuando llegamos cansadas con una rica cena, una buena copita de vino  y un masajito; o mezclar la primera con la segunda. Al parecer tenemos varias opciones pero lo cierto es que ninguna nos queda o más bien ninguna complace a nuestros hombres porque a su vez ellos luchan entre querer a la mujer madre que conocen y la mujer que tienen plantada en su casa y que ellos ven como el monstruo que se les quiere subir a las barbas. Hasta cierto punto es comprensible esta postura porque como muejeres que trabajamos a la par o en algunas ocasiones hasta más, no nos sometemos, no nos callamos y exigimos también. Nadie ya nos mantiene, entonces, ¿por qué callar? ¿por qué someternos? pero tampoco podemos presentarnos tan dominantes y agresivas, si no entender que ambos pasamos por un proceso evolutivo difícil en donde la mejor opción es ser honestos e identificar el terreno que estamos pisando. Ni somos las mujeres sumisas y recatadas, ni tampoco queremos perder la protección de nuestros machos por ser liberales y trabajadoras. Y ellos ya no son los únicos proveedores que antes eran, pero tampoco queremos que nos dejen de cuidar las espaldas. Así que más vale que ambos generos cooperemos sobre todo definiendo los nuevos roles que mostraremos a nuestros sucesores.

23.3.10

Otra vez 23

Han pasado ya dos meses. Hoy otra vez el 23 choca contra mi frente y me hace pensar que ya pasaron 60 días y poco a poco se va liberando el dolor. Pareciera que en algún momento tanto dolor se encapsuló porque de otro modo nos hubiera provocado un daño letal, pero ahora, poco a poco se le ha ido cayendo el excipiente cbp y las pequeñas particulas de dolor se han ido liberando tocando las paredes de mi piel. Llega la náusea sartreana, llega el abismo, llega la realidad. Ya no estás, pero existes. 23, qué día. Poco a poco comienzo a darme cuenta que te perdí, que ya no podré verte, que no me di cuenta que llegaría este día y que no sabría qué hacer y cómo hacer para que no duela. Seguramente existe por ahí algún paracetamol que cure también este dolor pero por lo pronto estoy en un shock que poco a poco deja de ser shock para convertirse en los resagos que se guardan bajo el mecanismo de defensa. Pasan los días y lejos de doler menos, cada día duele más, cada día es más pesado, cada día es un día más de tan dura realidad. Hoy no quiero 23, hoy quisiera que al 22 le siguiera el 24, quisiera arrancar de mis calendarios el 23, sólo dejaría mi año 23, año en que sí te tuve. Ciao belleza.

19.3.10

Panacota de manzanilla

Ma ¿quieres que te invite una panacota de manzanilla?..., sí, de esas que nos gusta comer en el "Condesa DF"....Sí, donde podemos llevar a Torkilin........No sabes las ganas que tengo de decir esto, no sabes las ganas que tengo de ver tu cara después de que sacas la cuchara de tu boca y cierras los ojos.........mmmmmmmm la panacota de manzanilla del Condesa DF, sin duda el mejor postre, sabor increíble, pero lo mejor, cómo lo disfrutamos.
Hay tanto que decir y de pronto..........lágrimas...........silencio.
Hoy es uno de esos días que solía llamarte para que me dijeras que nada es tan importante y que nada vale tanto la pena para estar triste o llorar. Te extraño, extraño tus sabores, extraño tus olores, extraño tus palabras, extraño tus miradas, extraño las astorgas, los cafés, las hamburguesas de Rubens, las galletas de Garabatos.... la panacota de manzanilla.
No entiendo por qué te fuiste, no sé dónde buscarte, te siento y no te veo, te pienso y no te siento. Quiero un poco más de ti y sé que es imposible...........seguiré pensando que estás por ahí aunque sea sólo un misterio.
Te voy a invitar a comer panacota de manzanilla a deshoras; porque siempre que llegábamos no había, pero gracias a tus encantos nos la preparaban a la hora que fuera. Te voy a invitar a que sigas presente, te voy a invitar al resto de mi vida porque "contigo aprendí que" aunque viva rodeada de gente linda, "tu presencia no la cambio por ninguna".........un beso para ti princesa, en cada peca de tu linda cara.

18.3.10

Y llegó el 23 de enero...

Una fecha que nunca podré olvidar. Una fecha que llevaré tatuada en el alma, sin embargo, aprendí a manejar el dolor y creo que es porque siempre he pensado que existe algo más.
Llegué a este mundo un 27 de junio gracias a ella pero ya nos conocíamos de antes. Fuimos dos almas que se volvieron a encontrar y que se buscarán hasta la eternidad.
El 23 de enero de este año perdí a mi mamá. Fue víctima del cáncer y no pudimos luchar más. Se fue y dejo un gran hueco en mi vida y en mi corazón, pero a la vez dejo una luz en mi camino, un conocimiento que nada ni nadie más me podía dar.