30.4.10

Los años que ya no cumpliste los llevaré en mí

Hoy como cada día del niño cumplías años. Hoy es el primero que ya no cumpliste. Y ¿por qué día del niño? porque aunque tu alma es anciana, tu personalidad era como la del sabio que tiene la capacidad de ser infante sin perder la madurez. Día del niño porque siempre viviste alegre, porque viviste rodeada de dulces, flores, música, sueños, fantasías, amor, inocencia y tantas cosas más que vienen a la mente cuando uno piensa en la palabra niño.
Hoy me felicito por haber sido tu hija. Hoy celebraré lo feliz que soy por haberte tenido, por haberte conocido. Las cosas no han sido fáciles, pero nunca lo son. Hoy ha sido el día más difícil desde que te fuiste, ya no puedo escribir más...................................te amo..........................te extraño más que nunca.

23.4.10

23 y con miedo de mayo

Imposible no escribir hoy, porque es justo cuando me ataca la nostalgia, la tristeza, el impulso de escribir. Van 3 y no sé cuántos más. A veces siento que ya han pasado años, a veces creo que fue ayer, pero lo terrible es cuando me toma por sorpresa la noticia. Aún tengo el impulso de marcarte para saber qué andas haciendo y es cuando el terrible dolor me asalta, como si se tratase de un palillo que entra en tu pecho y te deja el dolor de un camión chocando contra ti en medio de la calle.
Hoy comí con papá, necesitaba verlo y vino. El le está echando ganas pero está destrozado, y cómo no, no es para menos, no sabemos cómo vivir sin ti. Chema dice que le han robado el mes de abril, yo le tengo miedo a mayo y mi papá habla contigo por toda la casa. Y ahí estamos, continuando como nos lo pediste, cada quien con sus cosas pero de otro modo y es que no se puede ser el mismo.
Encontré una nueva actividad para distraerme, justo a la hora que termino de dar clases. Estoy viendo "Las Aparicio", una serie nueva con tintes blanquezcos, ya sabes, de mujeres profesionistas que se sienten fuertes y no paran de trabajar, de esas que se sienten que le rompen la madre al mundo y que lo van a cambiar pero en el fondo siguen siendo unos corazones de pollo, doblegadas al verdadero amor. Entonces ahí estoy todas las noches y no me pierdo ni un capítulo, pero me choca algo, me aterra algo a decir verdad, y es que estamos en abril, mes que antes era mucho para mí, pero ahora anuncia la llegada de un mes que nunca me molesto hasta ahora. A todos los programas les suceden los comerciales y te imaginarás que en este mes ya empieza la parafernalia del día de las madres y yo no sé ni para donde voltear. No quiero que llegue mayo, no quiero empezar a escuchar de festivales y cancioncitas. Tal vez en un par de años vuelva a gustarme el día, pero hoy no quiero a mayo, hoy le tengo miedo. Hoy quiero que ese día se pare el mundo, y yo sea la Mafalda que se quiere bajar. Quisiera brincarme el mes o que alguien sin hijos o sin madre me llevara a un lugar donde nadie me recuerde que se festeja. Me siento vulnerable......., pero también sé que no me puedo estar saltando los 23, ni abril, ni mayo ni la Navidad, pero sólo por este año quiero una tregua. Me declaro culpable, no se enfrentar todavía mi dolor. Sé que sueno triste y lo estoy pero me encuentro de pie, luchando por ser la mujer que siempre te gustó ver. Me desespero, lloro, berreo, pero también me río, tomo chelas y bailo como tú.
Te llevo a todos lados, te siento en todos lados y ya empecé a escuchar los mensajitos que ni tan sutilmente me mandas. Te haces presente que hasta asustas pero no sabes cómo lo disfruto. No me dejas llorar, siempre que empiezo a llorar, alguien me interrumpe con alguna de tus frases predilectas y se qué eres tú. No dejes de hablar aunque me asustes porque el simple hecho de saber que eres tú me llena el hueco que traigo en el corazón.
Ya me voy, hoy ya terminé de trabajar pero es 23 y tenía y quería hablar. Me voy con una sonrisa de princesa encantada, me voy con el ritmo de salsa en los pies, me voy con lo que eras y para lo que eras, con lo que te gustaba ver en mí, porque como tu decías "cuando más mal te sientas, demuestra lo mejor que estás". Te amo aquí y allá donde estás.

15.4.10

La última tentación

Me tomó algunos días poder volver a escribir y es que entre el trabajo, las clases y la vida en pareja, a veces resulta difícil encontrar un momento para pensar y traducir los pensamientos en palabras que resulten comprensibles para los demás y que signifiquen algo.
Por fin hoy tuve las ganas más que el tiempo de sacar de mi cabeza tanta información que he venido guardando. Mi lindo hermano me comenta que por qué voy a escribir un suceso ocurrido en semana santa en estas fechas, pero esa fue la razón. Al menos no lo estoy haciendo en Navidad. Pero bueno, sin más preámbulos, esta es la historia.

Fui invitada a pasar el jueves y viernes santo a Chilapa Guerrero. Mi idea era descansar unos días y nunca pensé encontrarme con lo que viviría ese fin de semana. Puedo expresar que fue un reencuentro con mis creencias y tradiciones y sin duda una vuelta al pasado. Resulta que en este lugar las tradiciones se viven y se actúan a flor de piel. El jueves santo me tocó presenciar una representación de la última cena en la plaza central. Ahí estaba Jesús con María Magdalena y sus 12 discípulos. Los actores siguieron al pie de la letra las santas escrituras y debo confesar que aunque no soy la más mocha hay una fascinación de mi parte hacia esta historia que toca puntos sensibles de mi ser. Dentro del transcurrir de dichas escenas, que todos conocemos, hubo una en especial que tocó las fibras más vulnerables en este momento de mi vida. Como muchos de ustedes saben, hace poco perdí a mi madre y sin afán de clavarme en el dolor que aún no se enfrentar, recuerdo un día de mucho dolor en donde, mi madre, creyente y mocha de corazón, me miró fijamente y me dijo "Hija yo no entiendo por qué estoy aquí, siempre he sido buena y he creído en Dios, y sin embargo aquí estoy, sin poderme ir, ya no sé en qué creer o qué hice mal"...........triste, pero así fue. Y me dije a mí misma, cómo es posible que una mujer tan llena de fe, se pregunte estas cosas, a lo que sólo pude contestarle "ma, hay cosas que no nos vamos a poder explicar hasta que pase el tiempo y aún así no creo que sean comprensibles para nosotros. No sé lo que sientas ni estoy en tu lugar, pero ya estás muy cerca del final, no te caigas antes de cruzar la meta" Eso fue lo único que se me vino a la mente, pero la realidad es que tuvo un momento de duda dentro de su fe debido al dolor que experimentaba. Horas y días después siguió apretando en su mano aquel rosario que Chema le había traído del Vaticano. Nunca dejó de rezar y hasta el último momento todos, incluyendola le pedimos a Dios. Pero ahora que estaba en Chilapa viendo a Jesús en el monte de los olivos, antes de su aprehensión, hice clic con mi propia historia. No recuerdo las palabras textuales pero el contexto sí. Jesús como hombre, cercano a su muerte le preguntaba a Dios por qué le había tocado ese camino tan difícil. No sabía si seguía escuchando a Dios, tenía miedo. Al otro día, en  la cruz, Cristo expresaba "Padre mío, ¿por qué me has abandonado?". He aquí la tentación de un hombre de fe. El hombre más cercano a Dios, sintiendo su muerte lanzó esta pregunta que mostraba su humanidad y después, justo en el momento de su muerte expresa "en tus manos encomiendo mi espiritú".... Yo, estaba en el monte de los olivos presenciando la muerte de Jesús, yo estaba recordando a mi madre, mi piel estaba completamente erizada y solo momentos después pude recordar que estaba en medio de una plaza pública en un pueblo guerrerense. Ya tenía un tema para mi blog, no sé si logré expresar en estas líneas la emoción que viví pero es algo que no quería dejar pasar. Viví un momento de esos que tocan el alma y pasan en cuestión de segundos pero sabes que han dejado una marca en lo más profundo de tu creer y tu sentir.
Ese fin de semana estuvo lleno de tradición, el olor a incienso y a vela todo el tiempo, las mujeres caminando con rebozos negros que cubrían sus cabezas mientras sostenían una vela y caminaban horas en procesión acompañando a la virgen en su dolor. Era difícil para un ser tan fantasioso como yo no imaginar que caminaba por las calles de Jerusalén. Decidí vivir la tradición y hubo momentos que sentí en verdad que estaba sufriendo la muerte de Cristo, pero también pensé mucho que quería vivir un duelo, que quería que mis lágrimas por la emoción del momento se confundieran con las lágrimas por la muerte de mi madre. Yo no sabía por qué me emocionaba ni por qué lloraba pero comprendí que tuve que ir a Chilapa a entender más sobre la muerte, más sobre mí y a comprender cada vez menos "las trampas de la fe".