Siempre tuve miedo al dolor. El asma me mantenía un poco estática de niña. Si se me ocurría correr terminaba tirada en algún sillón tratando de jalar todo el aire que podía, entonces prefería no correr y sentarme a ver un cuentito o algo que no implicara mucho esfuerzo físico. El miedo a la falta de aire nunca se fue, aún vive en mí. Nunca he corrido.
La extrema precaución que tuve llegó a tal grado que no sufrí nunca un rasguño, cortada, fractura, mordida de perro, piquete de araña, etc. En pocas palabras; a mis casi 30 años, no tenía una sola cicatriz en el cuerpo. Ni una leve marca circular que señalara que alguna vez tuve varicela, y esto último se debe a que mi mamá me rociaba de polvo de arroz y me prohibía rascarme para que no me quedara huella alguna.
No deseo tentar a la suerte ni reclamar una herida que nunca llegó a mí, pero he estado pensando mucho en las cicatrices y lo que representan. He vivido rodeada siempre de gente con grandes cicatrices; empezando por Chema, mi hermano, él tuvo como 300 descalabros, otras tantas fracturas, y no podré olvidar el día que saltó de su avalancha porque se iba a estrellar y mejor decidió aventarse al pavimento y rasparse todo el brazo. Dany, mi gran amigo aventurero con una gran cicatriz en la mano por estar jugando con un sable. Luis Alberto, mi primo, con el rastro de que algún día trajo cuetes en una de las bolsas de sus jeans, y estos se prendieron cuando el se cayó. Lu, mi compañero de vida, fue mordido por un pastor alemán que lo arrastró hasta lastimarle gravemente la pierna. Mi mamá, mi amiga del alma..con una cicatriz de la que no pretendo hablar y también con las manos llenas de cortatidas que me recordaban que siempre que andaba por la cocina, le brincaba el aceite, un cuchillo infame la cortaba, o el sartén salía volando y se estrellaba contra las cosas (ja, pero esa es otra historia). María, mi amiga de la infancia; cicatriz provocada por una niña hermosa que anunciaba llegar provocando preclamsia. Aris, cicatriz provocada por otra niña encantadora con flojera de voltearse para poder salir. En fin.... miles y miles de cicatrices provocadas por historias que nos llevan a tantos lugares como significados. Y yo, el mapa sin pintar, así me sentía. Sé que he vivido grandes historias que han dejado huella en el gran mapa mental que cargo desde varias vidas atrás, pero mi cuerpo permanecía como la nieve cuando no ha sido pisada.
La nieve blanca.... hasta que....llegó la herida. La herida primera, la herida profunda, la herida que no me deja de picar, la herida que no sólo podría quedarse en el mapa mental. Sufrí una herida tan y tan densa, profunda, ¿injusta?, indescriptible, aniquilante, estremecedora, shaking, shock, herida que deja una marca que ni todo el cuerpo alcanza como lienzo.....mi madre, perdí a mi madre y sentí por primera vez el dolor. Dolor que antes confundía con sensasiones de malestar. 2010, conocí el verdadero dolor. Ese que bloquea y te hace desmayar. Ese que te duele cuando se empieza a cerrar la herida...ese dolor. Pero mi cuerpo seguía intacto. Algunos kilos de menos y otros de más, ojeras profundas, ojos llorosos, pero la piel, como un lienzo sin pintar. Y pensé...¿qué se dirá de mí si alguien encontrase este cuerpo y fuera posible mantenerlo? No habría rastros de ese caminar sobre la nieve. Y decidí, quiero una cicatriz, tan profunda que no pueda desaparecer, que sea negra sobre mi piel blanca, que el agua y el tiempo no puedan borrar. Quiero exponerme a una herida de forma voluntaria. Una herida que provocó mi primera cicatriz, cicatriz que será testigo de la sensación que viví y que estoy viviendo. Y esa es la razón, decidí tatuarme un recuerdo, una palabra; "mamá", decidí llevar la herida, decidí llevar el recuerdo, decidí llevar la palabra por siempre y para siempre en mí. El día 23 de enero me accidenté, estuve en coma tal vez, en shock, y esperé, esperé el 30 de abril para que la cicatriz saliera a la luz. Hoy puedo decir que mi cuerpo ya no es un lienzo sin pintar. Hoy llevo la historia que decidí pintar y grabar. Un recuerdo de amor y dolor que no se podía quedar sólo en la mente. Decidí llevarte conmigo y meterte tan dentro de mí que........
Esta es la primera página de mi cuaderno llamado cuerpo. Sé y espero que muchas historias más se escriban sobre mí, pero quisé que este lindo cuento ocupará la primera página.
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Hace 5 años.

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